
Ando enamorada de mis nuevos zapatos. Estos fueron comprados casi a la fuerza, ya que los que traia, supuestamente comodos, no aguantan las distancias de Londres y al nada andaba amorfa. Todos me hacian dagno... todos, menos los tenis blancos de deporte, que junto con los pelos pegados a la cara cada vez que llovia completaban el look de: NO SOY DE AQUI. Gracias a mis nueva inversion en el transporte de San Fernando, ahora no ando, floto por las calles de Londres preguntandome por que perdia el tiempo con zapatos baratos, pudiendo disfrutar de las mieles de zapatos como estos. Como decian en Galicia... yo? zapatos incomodos? nunca mais!
No hay comentarios:
Publicar un comentario